Los pájaros vuelan atravesando la autopista. Como no conocen nada de mecánica de fluidos, no suben más alto al hacerlo.
Una corrienta violenta de aire acompaña el paso de un Peugeot 406. El pequeño insectívoro, esforzado, se ve atrapado en un remolino traidor, que le da la vuelta como una ola que rompe, haciéndole perder la noción de arriba y abajo.
De repente, "abajo" cobra un significado doloroso, asfáltico.
No sé qué le pasa después. Seguramente él tampoco lo sabe. Caso de que sobreviva, es dudoso que aprenda a aumentar la altura al atravesar la ancha cinta azul.